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Trump: «Tenemos un acuerdo con Irán y pronto lo firmaremos»

11 Giugno 2026 ore 23:09

El presidente de EE.UU., Donald Trump, declaró este jueves que Washington ha conseguido un acuerdo por el que «Irán nunca tendrá armas nucleares».

«Pronto habrá una firma y los documentos están prácticamente listos, así que ya veremos», indicó a los periodistas, añadiendo «eso debería hacerse bastante rápido».

Según el republicano, el documento podría firmarse «durante este fin de semana en Europa» y, aunque él no puede asistir, Vance «estará allí».

«Acabo de hablar con ‘Bibi’ [Benjamín Netanyahu]. He hablado con los grandes líderes de naciones como Catar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Baréin, Kuwait y otros. Y vamos a hablar con Turquía», detalló.

Al ser preguntado si el líder supremo iraní, el ayatolá Mojtabá Jameneí, ha aprobado el acuerdo, el inquilino de la Casa Blanca dijo: «Entiendo que la respuesta es sí». Asimismo, señaló que el levantamiento del bloqueo naval a la nación persa «forma parte del acuerdo». «Y los precios del petróleo se desplomarán», agregó.

Mientras, una fuente iraní cercana al equipo negociador de la República Islámica indicó previamente a Fars que Teherán todavía no ha aprobado ningún texto respecto al acuerdo con EE.UU. Sin embargo, parece que, dado que Washington ha aceptado la propuesta de la nación persa, existe la posibilidad de que esta sea reconsiderada por las autoridades iraníes, señaló el interlocutor.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este jueves la cancelación de los ataques y bombardeos que estaban previstos contra Irán para esta noche, al asegurar que las negociaciones con la República Islámica avanzaron hasta alcanzar un acuerdo preliminar respaldado por los principales actores involucrados en la crisis regional.

“Basado en el hecho de que las discusiones con la República Islámica de Irán han sido llevadas al más alto nivel de liderazgo iraní y aprobadas, yo, como presidente de los Estados Unidos de América, he cancelado los ataques y bombardeos programados contra Irán para esta noche”, escribió el mandatario.

La “Doctrina Dahiya” y el uso desproporcionado de la fuerza por parte de Israel en Beirut – Por Alfredo Jalife Rahme

10 Giugno 2026 ore 20:09

Por Alfredo Jalife Rahme

El Institute for Middle East Understanding (IMEU) explaya la “Doctrina Dahiya” y el Uso por Israel de la Fuerza Desproporcionada (https://bit.ly/4anQKQd): aboga por “el uso desproporcionado de la fuerza masiva y el objetivo deliberado de civiles e infraestructura civil”.

Su nombre proviene del suburbio Dahiya de Beirut, “donde tiene su sede el grupo paramilitar libanés Hezbollah, que el ejército israelí arrasó durante su ofensiva contra Líbano en el verano de 2006 (sic), en la que murieron cerca de mil civiles –un tercio de niños– y causaron enormes daños a la infraestructura civil, incluidas centrales eléctricas, plantas depuradoras, puentes e instalaciones portuarias”.

El general Gadi Eisenkot (GE), ex jefe del Comando Norte en 2008 (sic), alardeó la tónica de una “guerra futura en Líbano, como en el barrio Dahiya en 2006, que sucederá en cada ciudad desde donde se ataca a Israel”. Sin rubor, el general Eisenkot comenta que “no existen ciudades civiles, todas son bases militares”, y agrega que “no se trata de una recomendación. Es un plan” que “ha sido aprobado”.

El IMEU expone que la “Doctrina Dahiya” fue instaurada como “doctrina militar oficial de Israel después de su ataque a Líbano en 2006”. ¡Nada nuevo!

¡Adiós a la “guerra justa” de San Agustín de Hipona ( Réplica a Fausto el Maniqueo, año 400 d.C): uno de los fundamentos más importantes de la ética cristiana sobre la guerra! La “guerra justa” constituye el sustento de la genuina civilización occidental –“La guerra misma no se hace para que no exista, sino para que se alcance una paz sin injusticia”– así como del desarrollo por Hugo Grocio (1625) del Derecho Internacional Humanitario: organizados más tarde por el aristotélico Santo Tomas de Aquino ( Suma Teológica, 1274).

A propósito, a partir de la creación de la “Doctrina Dahiya” en 2006, Israel ha exacerbado su aplicación desde el año pasado en Gaza, hasta ahora en el suburbio chiíta de Beirut y en la región Bekaa/Baalbek, donde se asienta la numerosa comunidad chiíta árabe vinculada teológicamente con sus correligionarios persas (https://bit.ly/4v2N3bd).

El ex diplomático británico Alastair Crooke (AC) aduce en forma persuasiva que “es probable que esta fase del conflicto iraní sólo termine cuando Occidente caiga por el precipicio económico que se avecina” (https://bit.ly/4xldV7H).

Tanto Crooke como Robert Pape se refieren a las finanzas “visibles”, pero no abordan la parte explosivamente ominosa de los insanos “derivados financieros” que han alcanzado en forma “invisible” ¡ocho veces el conspicuo monto del PIB global (https://bit.ly/43Xy85V) que asciende a 126 billones de dólares (trillones en anglosajón)!: esto representa la yugular financiera que descubrió Irán en su contraofensiva al cerrar el estrecho de Ormuz, lo cual desencadenó su secuencia militar/geoeconómica (alza de hidrocarburos, fertilizantes, alimentos, helio, etc.)/geofinanzas (https://bit.ly/4ojl0BG), que puede intensificar la “guerra regional” en curso y, quizá, desembocar en una tercera guerra mundial nuclear.

El ex agente de la CIA Larry Johnson comenta que la “nueva política de Irán puede constituir un game changer (giro paradigmático)” en Medio-Oriente (https://bit.ly/4e0eWdV) y refiere que el prominente clérigo chiíta iraní Sadeq Larijani (hermano del martirizado Ali, asesor de Seguridad Nacional) “anunció que la intervención de Teherán en apoyo de Líbano constituye una declaración formal de una nueva doctrina estratégica” (https://bit.ly/43q8tCU): “ataques en cualquier componente del Eje de la Resistencia (Hezbollah y los palestinos) desencadenarán una respuesta que va más allá de los límites geográficos y reconfigura las ecuaciones regionales”.

Irán pasó de la defensa de su existencia, debido a la doble agresión de Israel/EEUU, a una contraofensiva en defensa del Eje de la Resistencia de los chiítas en Líbano, de los palestinos en Gaza/Cisjordania y de Ansaralá en Yemen: el triángulo superestratégico estrecho de Ormuz/estrecho Bab Al Mandab/Mar Mediterráneo Oriental.

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Larry Johnson y Pepe Escobar: Irán posee un dispositivo nuclear listo para detonar – Por Alfredo Jalife Rahme

9 Giugno 2026 ore 04:52

Por Alfredo Jalife Rahme

El ex analista de la CIA Larry Johnson –íntimo del ejército de EEUU– y el geopolítico brasileño Pepe Escobar –cercano al Kremlin– adujeron en varias entrevistas que Irán dispondría de un dispositivo nuclear que podría detonar para disuadir la prosecución de la guerra de Israel/EEUU.

Johnson adujo con el juez Napolitano (https://bit.ly/43c4eKZ) que el viernes 29 de mayo, el canciller paquistaní, Ishaq Dar, transmitió al polémico Marco Rubio el mensaje de que Irán estaría dispuesto a realizar una prueba nuclear en caso de que no exista acuerdo: “Irán haría una demostración con una bomba nuclear de su propia fabricación o que le fue entregada por, digamos, Pakistán o Norcorea” (minuto 13:23). Un día después, LJ pregunta en su portal Sonar21: “¿Posee Irán una bomba atómica? Una fuente de alto nivel contesta: sí” (https://bit.ly/4fj4IGx).

En su video (https://bit.ly/4uP7kAT), el cotizado Escobar explayó que el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, explicó al canciller paquistaní la nueva postura nuclear de Irán.

En medio del tsunami (des)informativo, las mismas fuentes aviesas y traviesas de costumbre engañaron con la falsa “renuncia” del presidente iraní Pezeshkian: difundida, entre otros, por el ex teniente coronel Douglas Macgregor, quien fuera cercano a Trump 1.0 (https://bit.ly/437lAbY).

El mismo viernes de marras, mientras Trump se reunía en el “cuarto de crisis” ( situation room), durante la entrevista que me realizó Sergio Fernández de Negocios TV, señalé que se me hacía extraña la ausencia del secretario de Estado, Marco Rubio, quien justamente se encontraba negociando con su homólogo paquistaní (https://bit.ly/4ui1lDv).

Mis fuentes mediorientales, usualmente bien informadas, reportan que el presidente iraní formuló al primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, tres puntos de su postura definitiva en caso de perpetuación de los ataques estadunidenses y del falso cese al fuego israelí debido a su masiva carnicería de civiles en el sur de Líbano:

1) Retiro inmediato de las negociaciones sobre el contencioso nuclear iraní con EEUU; 2) abandono del formato de un arreglo nuclear que esta(ba) esbozando la cantidad límite de enriquecimiento de uranio y su entrega a uno de los siguientes cuatro países: Rusia, China, Kazajistán o Pakistán, y 3) ¡la detonación de un dispositivo nuclear en el suelo iraní como demostración de su soberana capacidad tecnológica!

Muchas cosas han sucedido en los pasados cinco días, entre las que destaca la carnicería israelí contra los civiles en el sur del Líbano –cuando el ministro de defensa Israel Katz, en connivencia con los ministros talmúdicos Ben Gvir, de Seguridad; Bezalel Smotrich (Finanzas), y el “desquiciado” (Trump dixit) primer ministro Netanyahu, buscan emular su indeleble genocidio en Gaza–, que sacudió la emotividad del chiísmo de la república islámica, que exigió el respeto al cese el fuego por Israel, cuya abusiva negativa obligaría a represalias masivas de Irán en el norte de Israel (https://bit.ly/4eiiM1P).

En forma sincrónica a los dramáticos eventos de estos días pasados, se gestó la ya famosa llamada telefónica de un “furioso” Trump, quien despotricó contra Netanyahu para impedir su programado ataque multitudinario a la indefensa capital libanesa, lo cual fue reportado por el ex agente israelí de la unidad 8200 Barak Ravid, quien desinforma desde el desacreditado portal Axios (https://bit.ly/4vqZLjH).

No se puede soslayar la ominosa frase del viceinspector general brigadier Mohammad Jafar Asadi, quien aseveró en el contexto de la conjetura nuclear persa que “Irán no ha revelado aún todas sus ‘cartas triunfales’, en medio de las escaladas de EEUU e Israel” (https://bit.ly/3PABGry). ¿Cuáles serán tales “cartas triunfales”?

¿El Cierre del estrecho de Bab al Mandeb, susceptible de propinar un golpe de gracia a las valetudinarias geofinanzas globales de Israel/EEUU/Occidente? ¿O la defensiva detonación de una bomba nuclear iraní, propia o “prestada”, que colocaría la guerra en una nueva fase escalatoria? (https://bit.ly/4dUfUac)

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La batalla cultural después de la batalla política: quién moldea una sociedad y con qué objetivos – Por Ivone Alves García

7 Giugno 2026 ore 06:04

Por Ivone Alves García

Las sociedades se engañan con una facilidad asombrosa: como niños, muchos creen que los grandes cambios nacen de revoluciones sangrientas, de golpes de Estado o de crisis económicas que lo derrumban todo. La verdad es más simple y más lenta: los cambios que realmente moldean un pueblo ocurren en silencio, durante décadas, en las aulas, en las redacciones, en las universidades, en las pantallas y en los despachos donde se decide qué es conveniente decir y qué debe ser silenciado.

El poder real no se mide en bancas parlamentarias, sino en la capacidad de moldear el sentido común.

Argentina vivió uno de esos procesos en las últimas décadas. No fue solo un giro político. Fue una reingeniería cultural profunda que alteró la forma en que millones de personas entienden la familia, la educación, el sexo, la autoridad, la nación y hasta el significado de las palabras. Sus impulsores lo vendieron como progreso inevitable y moralmente superior. Sus críticos lo señalaron como lo que era: un proyecto deliberado de desmantelamiento de los valores y estructuras que habían sostenido la convivencia.

Ninguna transformación de esta magnitud surge por generación espontánea. Requiere dinero, instituciones, militantes pagados, ONGs, organismos internacionales, fundaciones extranjeras, universidades capturadas y medios alineados. Aquí entra en escena un actor clave: las grandes fundaciones y ONGs internacionales. Organizaciones como Open Society Foundations, Ford Foundation, Rockefeller y agencias de la ONU (UNFPA, entre otras) inyectaron cientos de millones de dólares durante décadas en Iberoamérica y en Argentina específicamente para promover agendas de género, derechos sexuales y reproductivos, diversidad queer y deconstrucción familiar.

No fue filantropía desinteresada. Nunca lo es cuando se trata de poder a gran escala. Estos actores operan con objetivos estratégicos claros: imponer marcos ideológicos uniformes a nivel global que debiliten las soberanías nacionales, erosionen las identidades culturales fuertes y faciliten el control supranacional. Históricamente, muchas de estas mismas fundaciones promovieron políticas de control poblacional en el Tercer Mundo para “estabilizar” recursos y mercados. Hoy disfrazan el mismo impulso bajo el lenguaje de “justicia de género” y “emancipación individual”. Una población que no se reproduce, que prioriza el individualismo hedonista y la autopercepción por encima de la continuidad biológica y cultural, es más manejable, más dependiente de flujos globales de capital, bienes y migración, y menos capaz de resistir agendas externas.

El impacto demográfico es devastador y predecible. Los países que más se adhirieron a esta agenda —incluida Argentina— registraron caídas brutales en sus tasas de fertilidad. En Argentina la tasa bajó a niveles catastróficos, rondando el 1.1-1.2 hijos por mujer en los últimos años, muy por debajo del nivel de reemplazo (2.1). Las familias estables se volvieron más escasas, la maternidad se postergó dramáticamente, la natalidad adolescente colapsó gracias a campañas masivas de anticoncepción y aborto legal, y una generación entera creció priorizando “realizarse” individualmente sobre la transmisión de la vida. Esto no es casualidad ni mero “progreso moderno”. Es el resultado lógico de una cultura que patologiza la masculinidad, celebra la esterilidad como liberación, y trata la familia tradicional como una reliquia opresiva.

El resultado es una bomba de tiempo demográfica: envejecimiento acelerado, fuerza laboral futura diezmada, sistemas de seguridad social insostenibles y una nación que, a mediano plazo, pierde densidad humana y capacidad de defensa territorial y cultural. Países que se vacían demográficamente terminan importando población, muchas veces incompatible con la cultura original, profundizando aún más la fragmentación.

Argentina no salió de este experimento más unida, más libre ni más próspera. Salió fragmentada, de rodillas y dependiente. Los resultados están a la vista: la natalidad se hundió, la destrucción de la familia estable se volvió la norma y la confianza social fue arrasada. El sistema educativo fue vaciado de conocimiento para ser convertido en una maquinaria de adoctrinamiento ideológico, mientras se ejecutaba el desmantelamiento sistemático de toda autoridad: la de los padres, la de los docentes y la de las instituciones.

El verdadero objetivo de este proceso fue la demolición deliberada de la cohesión social. Destruyeron la idea de una ciudadanía común para imponer un tribalismo fanático, donde la identidad de cada grupo se financia a través de la victimización y el odio al otro: hombres contra mujeres, blancos contra negros, nativos contra “colonialismo”, tradición contra “diversidad”, biología contra autopercepción. Liquidaron el “nosotros” para entronizar una guerra civil cultural: un permanente «nosotros contra ellos».

Una sociedad así es estructuralmente débil. Pierde la capacidad de generar consenso mínimo, de transmitir cultura de forma estable, de resistir presiones externas. Un pueblo atomizado, donde cada individuo busca validación en su identidad particular, es mucho más fácil de gobernar desde arriba. Depende del Estado, de los medios y de las corporaciones culturales para saber quién es y qué debe pensar.

En la educación esto se vio con una claridad tremenda. La escuela dejó de ser el lugar donde se transmitían conocimientos duros, disciplina intelectual y una narrativa cultural compartida. Se convirtió en un centro de intervención emocional y política. Se bajó la exigencia, se cuestionó la autoridad del docente, se patologizó la masculinidad, se sexualizó prematuramente a los niños bajo el disfraz de “educación afectiva” y se trató la herencia cultural como algo sospechoso. El resultado es previsible: chicos que saben menos, que toleran menos la frustración y que están más expuestos a la propaganda del momento.

Mientras tanto, la tan proclamada “diversidad” se reveló como un engaño. Nunca hubo tanta uniformidad ideológica en universidades, medios, cine, música y organismos públicos. La diversidad se tolera siempre y cuando coincida con la línea correcta. Disentir sigue siendo costoso.

Lo más revelador es que esta ocupación cultural sobrevive a las derrotas electorales. Las batallas políticas son coyunturales y se dirimen cada cuatro u ocho años; las batallas culturales son estructurales: se ganan a lo largo de décadas mediante la colonización institucional, el adoctrinamiento de cuadros y el secuestro del lenguaje. Por eso las mismas consignas destructivas reaparecen una y otra vez, aunque la sociedad las haya escupido en las urnas. Tienen infraestructura. Tienen recursos extranjeros. Tienen un fanatismo ciego.

El resultado de este sabotaje es una población anestesiada. Mientras provocan el colapso de la economía real, desintegran la excelencia educativa y hunden la demografía, dilapidan la energía pública en guerras simbólicas sobre pronombres, baños y «violencias» inventadas. Es una estrategia clásica de dominación: agotar a la comunidad en debates estériles para que sea incapaz de defender lo esencial.

Esa es la verdadera disputa de nuestro tiempo. No entre izquierda y derecha tradicionales, sino entre quienes creen que la comunidad humana es una herencia imperfecta que debe mejorarse sin destruirla, y quienes ven en esa herencia solo cadenas que hay que romper para liberar al individuo (y, de paso, controlarlo mejor).

Los resultados del segundo camino los tenemos delante. Ya es hora de mirarlos sin miedo.

Ivone Alves García
Productora general | AsiaTV

Productora general y gestora cultural especializada en cooperación internacional y comunicación geopolítica. Cofundadora y productora general de AsiaTV, plataforma dedicada al análisis geopolítico y la cooperación internacional. Ha coordinado encuentros académicos, culturales y diplomáticos con embajadas, universidades y organizaciones internacionales. Cofundadora de la Alianza para el Desarrollo Auténtico y la Cooperación Ruso-Iberoamericana (ADACRI).

Propiedad y función social – Por Juan Manuel de Prada

7 Giugno 2026 ore 03:58

Por Juan Manuel de Prada

Cuando se habla de la «función social de la propiedad» pensamos en un cierto reparto de los bienes que evite su concentración abusiva en unas pocas manos. Pero la función social de la propiedad implica, en general, que el derecho de propiedad se supedite al bien común, que es el fin último de toda política digna de tal nombre. En este sentido, debería enarbolarse este principio cuando los legítimos dueños de edificios o establecimientos emblemáticos disponen de ellos, para emplearlos en usos para los que no fueron inicialmente concebidos, o los venden a personas que envilecen y degradan su prosapia. Pondré dos ejemplos notorios.

El primero de ellos afecta al celebérrimo edificio de la Telefónica, en la Gran Vía de Madrid. Erigido entre 1926 y 1929, fue el primer rascacielos de España; y el más alto hasta casi treinta años después. Durante nuestra malhadada Guerra Civil, el edificio de la Telefónica fue objetivo predilecto de la artillería franquista (los madrileños, con gracejo castizo, lo llamaban el «gua», en alusión al hoyo del juego de las canicas), pues, si era destruido, incomunicaba la capital con el resto de la zona republicana. Además de centro neurálgico de comunicaciones, el edificio era un observatorio militar inmejorable que permitía vigilar los movimientos de las tropas sitiadoras. Y, en fin, en este edificio se instalaron en 1936 las oficinas de los corresponsales extranjeros, entre quienes se contaban escritores tan conspicuos como Ernest Hemingway o Antoine de Saint-Exupéry. Aunque recibió más de cien impactos de proyectiles, el edificio de la Telefónica nunca llegó a desplomarse, porque su sólida estructura de acero y hormigón armado lo impidió; y porque el arquitecto que lo diseñó, Ignacio de Cárdenas, lo visitaba después de cada bombardeo para señalar dónde debían hacerse de inmediato trabajos de apuntalamiento. Los sótanos del rascacielos fueron, además, el refugio antiaéreo más seguro de todo Madrid; y sus telefonistas jamás dejaron de operar las líneas mientras duró el asedio de la capital, sin que se computara ni una sola baja. Antes de todos estos hechos, en 1929, se hizo desde este edificio la primera llamada transoceánica (una conversación entre Alfonso XIII y el presidente de Estados Unidos); y, tras la guerra, fue reconstruido respetando los planos originarios de Cárdenas. No creo, honestamente, que un edificio de tanta relevancia histórica, ligado siempre a las telecomunicaciones, pueda ser vendido alegremente (¡por una empresa, además, que está participada por el propio Estado!) a un comprador que desea convertirlo en un sórdido centro comercial. En un país donde rigiese la noción de función social de la propiedad, no se habría permitido que Telefónica cambiase su sede central; pero mucho menos se permitiría que un edificio tan ligado a la historia de Madrid se pueda vender alegremente para fines tan alejados de aquellos para los que fue diseñado.

Con el mítico café Gijón, el segundo ejemplo al que deseo referirme, no se ha producido un cambio de uso o destino; pero ha cambiado de dueños, que han resuelto cambiar el tipo de público al que se dirigen. No soy tan ingenuo como para ignorar que el café Gijón ya no era aquel templo de las letras retratado por Francisco Umbral; tampoco se me escapa que, en las últimas décadas, se había convertido en estación predilecta de los guiris en busca de tipismos fenecidos. Sin embargo, el café seguía siendo cónclave de amenas tertulias; y la carta, aunque algo demasiado ‘encumbrada’, incluía los platos que una casa de comidas madrileña de cierto pedigrí debe incluir invariablemente, desde el jamón serrano a los callos. Pero los nuevos dueños han resuelto que el establecimiento debe aprovecharse de su renombre para captar guiris desnortados y sangrarlos concienzudamente, con una carta abominable donde se congregan, a precios astronómicos, las más diversas y desmoralizantes bazofias culinarias, desde los ‘rollitos de primavera’ (¡veinticinco euros de nada!) o los ‘nachos con guacamole’ (¡veintitrés!) al ‘curry vegano de tofu y verduras’ o el ‘poke woki hawaiano de salmón’ (¡treinta y cuatro euros cada uno!), más cuatro birrias de sushi y cuatro pizzas ignominiosas (quien lo probó lo sabe), de precios siempre delirantes. ¿Hay derecho a que un café histórico madrileño, refugio de nuestros más ilustres hombres de letras, ofrezca en su carta tales comistrajos? ¿Debemos aceptar que un lugar tan emblemático de Madrid se convierta en un antro para desvalijar guiris despistados? La función social de la propiedad debería imponerse sobre el capricho de dueños desaprensivos y vigilar las compraventas de edificios y establecimientos emblemáticos. Se expropia poco para lo que se provoca.

León ante el abrazo del oso – Por Juan Manuel de Prada

7 Giugno 2026 ore 03:39

Por Juan Manuel de Prada

Las incontinencias verbales del Papa Francisco, durante los vuelos de ida y vuelta de sus viajes apostólicos, siempre deparaban suculentas carroñas al gremio foliculario. En uno de aquellos vuelos con más peligro que los de la saga ‘Aterriza como puedas’, inquirido por un periodista español sobre la posibilidad de realizar un viaje apostólico a España, Francisco respondió: «Primero tienen que ponerse de acuerdo entre ustedes». Y unas pocas semanas más tarde, aprovechando otro vuelo, soltó aquella enigmática y lacónica perla que encrespó a nuestro patriotismo más testicular: «Iré cuando haya paz». Enseguida nuestros constitucionalistas chorlitos afearon que ‘el peronista Bergoglio’ visitase sin empacho países sometidos al comunismo o infractores de los ‘derechos humanos’ y se negase a visitar la muy democrática España. Y no faltaron quienes acusaron al Papa argentino de sumarse al ‘relato’ del independentismo catalán, o al guerracivilismo de la izquierda, o incluso a la Leyenda Negra contra la nación que había evangelizado América. A nosotros, en cambio, aquella decisión de Francisco –aunque expresada con su habitual tono indelicado– nos pareció muy acertada, pues por aquellos días la política española era un cenagal de bajas pasiones; y un Papa no tiene por qué verse salpicado por el cieno de las querellas intestinas.

Lo que pensábamos entonces lo seguimos pensando con mayor motivo hoy, pues desde entonces el cenagal español no ha hecho sino volverse mucho más inmundo y pestífero. Resulta, en verdad, desconcertante que León XIV haya elegido el momento presente para visitar España, una de las coyunturas más sórdidas y tremebundas del aciago Régimen del 78, cuando todas sus purulencias y putrefacciones se desbordan, mostrando al mundo entero la descomposición de una cleptocracia en metástasis. ¿De veras no se podía haber organizado esta visita siquiera tras la celebración de unas elecciones? ¿Por qué se elige este momento nefasto, justo cuando la tormenta judicial que cerca a un Gobierno convertido en «junta de ladrones» (según la expresión agustiniana) estalla por doquier, alumbrando nuevos episodios cochambrosos cada día? Ver noticias sobre la visita papal envueltas entre las noticias sórdidas que protagoniza la chusma gobernante produce el mismo efecto que ver un lirio en un vertedero, un ruiseñor en un festín de buitres o una virgen en un burdel. ¿Quién se halla detrás de una decisión tan desafortunada?

Ni siquiera parece improbable que, mientras se desarrolla la visita papal, se produzcan nuevas actuaciones judiciales o policiales que comprometan todavía más al doctor Sánchez y sus mariachis (quienes, entretanto, hediondos e infestados de larvas, estarán arrimándose a León XIV, para que su aura les proteja). Ciertamente, si el heroico Hércules logró limpiar los establos de Augias sin ser sepultado entre sus inmundicias, León XIV podrá salir del brete sin que las podredumbres de la chusma gobernante salpiquen su alba sotana ni su predicamento entre los fieles. Pero se le está exponiendo a un riesgo por completo innecesario; pues la chusma gobernante no se va a conformar con ‘salir en la foto’ al lado de León XIV, sino que pretende darle el abrazo del oso, tratando de sacar tajada y rédito político de su visita, tratando de aprovechar en su beneficio cualquier pronunciamiento papal que pueda ser retorcido y tergiversado, para llevar el agua a su molino de vilezas y depravación moral. Un sujeto desaprensivo como el doctor Sánchez, que se ha negado reiteradamente a asistir a misas funerales en sufragio por las almas de las víctimas de siniestros y calamidades que han dejado consternado al pueblo español (¡que se ha negado, incluso, a sabiendas de que los familiares de dichas víctimas imploraban la celebración de un funeral católico!) y a cambio ha organizado vomitivos y horteras aquelarres masónicos ya ha confirmado su presencia en la misa que se celebrará en la Sagrada Familia; y además ha anunciado que viajará a las islas Canarias, con la evidente intención de utilizar los discursos papales para justificar sus tropelías.

A nosotros, desde luego, nos gustaría que León hiciese con el doctor Sánchez lo mismo que Ambrosio, padre de la Iglesia, hizo con el emperador Teodosio, impidiéndole entrar en la catedral de Milán y exigiéndole que se despojase de los atavíos imperiales y vistiese de arpillera durante ocho meses, en señal de penitencia, antes de pisar suelo sagrado. O siquiera lo que Juan Pablo II hizo con Daniel Ortega y su Gobierno sandinista, reprendiéndolos públicamente en Managua. Pero no nos chupamos el dedo; y sabemos que los modos de Ambrosio y Juan Pablo II hoy se considerarían poco diplomáticos. Pero entre lo que hicieron Ambrosio y Juan Pablo II y lo que acaba de hacer la oficina de prensa de la Santa Sede, procurando a los periodistas acreditados una hagiografía del doctor Sánchez, media un abismo insondable; y no creemos que la cortesía diplomática exija lametazos ni ensalivamientos de bálano. En este texto vitando de la oficina de prensa vaticana se presenta grotescamente al doctor Sánchez como un hombre que ha orientado su labor al «fortalecimiento del Estado de bienestar», cuando lo cierto es que durante sus mandatos no ha hecho sino descender la capacidad adquisitiva de los salarios y de degradarse lo servicios sociales. También se alaba pánfilamente que haya «regularizado medio millón de inmigrantes», sin entender que lo ha hecho para satisfacer a la plutocracia depredadora que exige maximización de beneficios y salarios birriosos. Y, más nefandamente, se aplaude que el doctor Sánchez haya «relanzado los derechos sociales en España», asumiendo el lenguaje a la vez eufemístico y sarcástico que emplean los discípulos de Mengele y los apóstoles de la antropología más disolvente y anticristiana. Pues los ‘derechos sociales’ que ha ‘lanzado’ el doctor Sánchez son la eutanasia y el transgenerismo; y el que ha ‘relanzado’ es el aborto, queriéndolo convertir en ‘derecho constitucional’ expresamente reconocido (como si no bastase el socarrón reconocimiento tácito que el bodrio constitucional le otorga).

Son todos signos horrendos. Pero sin duda León XIV, que es el vicario de quien supo escapar de un sepulcro, sabrá cómo escapar a este abrazo del oso donde, lamentablemente, actúan como entusiastas mamporreros quienes más obligación tienen de protegerlo.

La familia Trump se fortifica en una isla de búnkeres soviéticos en Albania

4 Giugno 2026 ore 22:10

Ivanka Trump, hija del presidente de los EE.UU. y su esposo, Jared Kushner, han adquirido la isla de Sazan, en la costa adriática de Albania, un antiguo enclave militar comunista de 567 hectáreas que cuenta con más de 3.500 búnkeres de estilo soviético, kilómetros de túneles subterráneos y refugios antibombas construidos durante la Guerra Fría. La pareja, a través de su firma Affinity Partners, invierte alrededor de 1.400 millones de dólares en convertir este “arreglo” —como lo describió Ivanka— en un resort de lujo exclusivo, preservando algunos de estos refugios como elementos del proyecto turístico. La isla, que fue zona militar restringida, aún contiene municiones sin detonar que requieren limpieza exhaustiva antes de recibir visitantes.

Este desarrollo no se limita a Sazan: incluye también una franja costera protegida en Zvërnec, dentro de una reserva natural y parque marítimo con alta biodiversidad, lo que ha generado fuertes protestas de ambientalistas y locales. Excavadoras ya han comenzado a despejar terreno en zonas sensibles para flamingos, tortugas y otros especies migratorias, desatando críticas por el impacto ecológico irreversible y cuestionamientos sobre la transparencia del acuerdo multimillonario. El gobierno albanés defiende la inversión como un impulso al turismo de élite y su aspiración europea, pese a investigaciones de agencias anticorrupción.

La red de búnkeres de la familia Trump en Sazan encaja en una tendencia creciente entre multimillonarios que buscan refugios aislados ante posibles crisis bélicas globales. La isla, con sus instalaciones militares preexistentes, ofrece una base natural para un complejo autosuficiente, similar a otros proyectos de la élite. Kushner e Ivanka descubrieron el lugar durante un paseo en barco y una caminata descalza, quedando “cautivados” por su potencial como paraíso privado.

Otros magnates siguen patrones parecidos. Mark Zuckerberg construye un enorme complejo en Kauai, Hawái, con un búnker subterráneo de 1500 metros cuadrados, suministros independientes y puertas a prueba de explosiones, valorado en cientos de millones. Peter Thiel exploró opciones en Nueva Zelanda y Argentina, mientras que figuras como Bill Gates y Jeff Bezos poseen propiedades fortificadas o islas privadas. Empresas especializadas venden lujosos búnkeres con piscinas, cines y granjas hidropónicas, reflejando una preparación ante colapsos sociales o geopolíticos.

Esta ola de “preparacionismo de élite” —islas remotas, búnkeres de lujo y enclaves autosuficientes— plantea preguntas sobre visión del futuro. Mientras la familia Trump transforma Sazan en su versión de paraíso fortificado, críticos ven en estos refugios no solo protección personal, sino un síntoma de desconexión: los más ricos blindándose en fortalezas mientras el resto enfrenta los desafíos globales sin tales redes de escape. El proyecto albanés, rodeado de controversia, ilustra cómo la riqueza extrema se traduce en búnkers literales y simbólicos.

Presidente del Congreso Judío Mundial, Ronald Lauder: «Israel está perdiendo la guerra de la información»

2 Giugno 2026 ore 16:20

Ronald S. Lauder, presidente del Congreso Judío Mundial, declaró en la Conferencia del Jerusalem Post del 1 de junio de 2026 que Israel debe crear una «agencia gubernamental para combatir las mentiras y falsedades difundidas por fuerzas antisemitas en todo el mundo». «Si leen la prensa convencional», dijo Lauder, «se preguntarán cómo el único Estado judío se ha convertido en la nación más odiada del planeta. Esto se debe a que a diario nos bombardean con mentiras, tergiversaciones flagrantes y pura malicia. La simpatía por Israel está en su punto más bajo».

“Por muy bueno que [Israel] sea militarmente, así de malo es en relaciones públicas, y está perdiendo la guerra de la información en la era de la política mediática», se lamentó. «No somos impotentes, también tenemos miles de millones de dólares. Pero ninguno de nosotros va donde debería ir par atacar a nuestros enemigos (…) Estas mentiras no son menos peligrosas que los cohetes», se quejó.

«Todo el mundo lleva un ordenador en el bolsillo con las calumnias más viles que se propagarán por todo el mundo y circularán al instante. Israel no puede permitirse el lujo de ignorar sus relaciones públicas. Ningún país puede sobrevivir sin ellas. Por alguna razón, Israel es ajeno a esto. Israel no puede permitirse seguir ignorándolo. No puede permitirse aislarse aún más. A partir de hoy, Israel debe dedicar gran parte de sus recursos a esta batalla», agregó el referente sionista.

«Israel debería usar sus excelentes servicios de inteligencia en esta lucha, el Mossad y Shin Bet deben entrar en acción y deben saber de dónde vienen estas mentiras. Simplemente tiene sentido usarlos en esta lucha, y debería ser una lucha diaria», pidió Lauder.

«Cuando Israel sea atacado con mentiras, debe contraatacar con el doble de fuerza. Su respuesta debe ser furiosa. Debe contraatacar a cada hora de cada día”, reclamó el líder sionista.

Lauder sostuvo además que Israel debería crear una importante agencia gubernamental con un nuevo director: «No un nombramiento político, sino alguien que domine las relaciones públicas y la información a la perfección. Los judíos de la diáspora deberían colaborar con Israel en esta lucha de relaciones públicas. Porque, al final, no se tratará solo de proteger al Estado judío. Entiendo que luchamos contra un odio ancestral, pero eso no significa que debamos permitir que nuestros enemigos nos definan.

Civilización, tecnología y Cristianismo – Por Cristian Taborda

2 Giugno 2026 ore 05:30

Civilización, tecnología y Cristianismo
Por Cristian Taborda

Será la intervención de los cristianos la que evitará que la civilización tecnológica dé lugar a una oligarquía tecnocrática”.
Augusto del Noce.

En otro tiempo, posiblemente, la encíclica Magnífica humanitas hubiera sido acusada de modernista -seguramente habrá quien así la intérprete-, por atender un asunto “mundano” como la tecnología y la inteligencia artificial, pero cuando la iglesia se debate entre “la restauración y el cisma”, como describe Juan Manuel de Prada, atender los asuntos del presente retomando a la Doctrina Social de la Iglesia y la tradición, en un mundo de irreligiosidad natural, de cristianismo laico o del “eclipse de lo sacro”, como decía del Noce, que sea León XIV quien condene el nuevo liberalismo digital, como otrora su predecesor León XIII, condenara al liberalismo político y la Masonería en la encíclica Libertas praestantissimum, es un mensaje al mundo, a la cristiandad y a la oligarquía tech.

¿Por qué ocuparse del avance de la IA y la tecnología? Quizás porque sea el mayor avance del Anticristo. La victoria del liberalismo absoluto en el mundo terrenal buscando asaltar el cielo como paradójicamente proponía Lenin con el comunismo. Probablemente, el asalto al cielo que proponen los tecno oligarcas termine más parecido al asalto a las tullerías de Sillicon Valley. El triunfo del ateísmo ha sido total en el avance de la tecnología que se presenta como neutral, desprovista de moral. De hecho son el racionalismo, la técnica y el cálculo los que desataron la maquinaria de guerra durante mediados del siglo pasado, que ahora suelta sus demonios bajo la lógica de algoritmos y automatización, dando paso al totalitarismo y la decadencia europea que perdió los principios sobre los que se fundó: la religión, la democracia y las verdades universales. Augusto del Noce decía que el totalitarismo vence cuando se elimina la fe, la esperanza y la solidaridad cualidades esencialmente humanas, que hacen a la dignidad del Ser humano, algo desprovisto de cualquier “inteligencia” artificial.

Es el catolicismo hoy el único poder universal que logró cabalgar la modernidad y ser la única alternativa a la civilización tecnológica. No como un antagonismo, como lo fue el marxismo o su degradación, sino como una superación. Aunque para el Anticristo la nueva encíclica sea vista como un nuevo manifiesto comunista por su nivel de agitación. La civilización tecnológica, indefectiblemente liberal y atea, no tiene otro destino que la unidad del mundo mediante la técnica, como lo advirtió Carl Schmitt, un nuevo totalitarismo global post ideológico, tecnocrático y transhumanista. El transhumanismo woke, disfrazado de derechos de minorías, teoría de género, diversidad e inclusión como el transhumanismo libertario disfrazado de derechos individuales, teoría económica, eficiencia e innovación son solo dos medios para un mismo fin: el posthumanismo y el gobierno de la técnica sobre el hombre. Tecnología y transhumanismo van de la mano. La negación del hombre o la muerte del hombre como declarara Foucault. Es negada y amenazada la humanidad y la religiosidad, por eso la respuesta de la Iglesia Católica. Citando nuevamente al filósofo italiano: “la civilización tecnológica se presenta como una nueva civilización, por eso el culto a lo «nuevo» con su correspondiente espíritu de destrucción”.

La respuesta de la Iglesia a la civilización tecnológica con su pretensión de nueva babel restaura la mystica en un mundo de cristianismo laico. Es una respuesta metafísica al aceleracionismo tecnológico que carece de misterio. Como planteaba Heidegger: la técnica moderna es desvelamiento, ahí radica su ateísmo radical, su apocalipsis. Mientras la catolicidad celebra el misterio: el ser humano, imagen del Dios trino.

Este cachetazo metafísico a la soberbia tecnocrática de un grupo de millonarios que se creen semidioses hizo ruido porque además atiende el problema real: la carencia de humanidad y sensibilidad de la inteligencia artificial. La defensa de la dignidad del Ser humano y el valor del trabajo como libertad frente a un proyecto que se presenta como prescindible de la raza humana y del trabajo del hombre. El regreso de la Doctrina Social de la Iglesia a la discusión sobre el trabajo y ante esta nueva revolución plantea la defensa de los principios básicos para cualquier convivencia humana en armonía: la defensa del bien común, no del mal menor; la justicia social, no la injusticia (causa de todas las revoluciones como planteaba Aristoteles); la solidaridad, no el egoísmo. Son los fundamentos de la civilización occidental cristiana.

La técnica no es anti humana, al contrario, es una proyección del hombre, pero sí puede serlo su aplicación y sus intereses de fondo en manos de un grupo de oligarcas que creen que el hombre puede ser Dios o crear el cielo en la tierra como tantas otras veces lo han intentado otras revoluciones generando contrariamente el infierno en la tierra con sus revolucionarios en la guillotina o instalando regímenes totalitarios de exterminio y aniquilación.

Como buen san agustiniano León XIV vuelve a poner en orden jerárquico los valores «dispositio plurium secundum inferius et superius», lo inferior depende de lo superior. La Inteligencia artificial no puede sobreponerse al hombre, como el hombre no puede sobreponerse a Dios. Una herramienta no puede ser superior al trabajador. Es el orden jerárquico de las cosas. No es un llamado a un nuevo ludismo, ni al negacionismo tecnológico, sino a la armonía entre el hombre y la tecnología, a mantener viva la tradición y sus valores, una alternativa a la civilización tecnológica, a la dignificación del hombre hecho a imagen y semejanza de Dios, no de Sillicon Valley.

Por qué Irán gana su guerra asimétrica frente a dos potencias nucleares superiores EEUU/Israel – Por Alfredo Jalife Rahme

1 Giugno 2026 ore 04:51

Por Alfredo Jalife Rahme

El libro del 2005 Cómo los débiles ganan las guerras: teoría del conflicto asimétrico (https://bit.ly/43BOReX), del académico de la Universidad de Chicago y anterior analista de inteligencia militar Ivan Arreguin-Toft, parece constituir el manual de cabecera del agredido gobierno iraní por la superpotencia nuclear EEUU y la mediana potencia nuclear Israel –que goza de la deliberada complicidad del filosionista argentino Rafael Grossi, desacreditado director de la Agencia Internacional de Energía Atómica, quien hace la vista gorda ante los arsenales clandestinos de Netanyahu, quien evade la inspección de la ONU y su firma del Tratado de No Proliferación que EEUU exige en forma asimétrica e inicua a Irán.

En el siglo V a.C., los omnipotentes enviados atenienses –en el célebre Diálogo de los Melios narrado por Tucídides en la Guerra del Peloponeso (https://bit.ly/4akW7j4)– exigieron la capitulación de la isla Melos con la formulación del hiperrealismo político: “Los fuertes hacen lo que pueden y los débiles sufren lo que deben”.

Netanyahu y Trump, ¡2 mil 455 años después! conminaron la misma capitulación perentoria a los iraníes.

En su notable libro Arreguin-Toft arguye en forma persuasiva que las “guerras asimétricas” dependen de la interacción entre las estrategias respectivas del fuerte y el débil, más que del poder material crudo y rudo.

A juicio de Arreguin-Toft, cuando el fuerte y el débil usan estrategias similares suele vencer el primero, mientras que cuando utilizan estrategias opuestas aumentan las probabilidades de una victoria del débil, ya que el endeble vence cuando trastoca la superioridad del fuerte en su propia desventaja política, lo cual implementó al pie de la letra la República Islámica de Irán: “La probabilidad de victoria o derrota en conflictos asimétricos depende de la interacción de las estrategias que usan los actores débiles y fuertes”, ya que “cuando los actores emplean enfoques estratégicos opuestos, los débiles tienen muchas más probabilidades de vencer”.

Arreguin-Toft analiza 197 conflictos asimétricos y alega que los fuertes ganan hasta 75% de los casos en general (cuando los débiles combaten frontalmente contra los fuertes), mientras que, desde la Segunda Guerra Mundial, los débiles logran triunfos mayores a 50% cuando optan por tácticas opuestas (https://bit.ly/4uJZ9FY).Se centra en varios ejemplos desde 1800 que llevan agua a su molino y que van desde la guerra de Vietnam hasta Afganistán, pero que, a mi juicio, hoy no son extrapolables.

El débil gana guerras no porque sea más poderoso, sino porque logra que el poder del fuerte sea políticamente disfuncional, estratégicamente costoso y vulnerable a la atrición.

Dicho de otra forma, la metástasis del impacto geoeconómico/geofinanciero del cierre del estrecho de Ormuz atrapó a EEUU y, por extensión, en su fase declinante a Occidente –según el notable libro La derrota de Occidente (https://bit.ly/4fS6rmd) del galo Emmanuel Todd de hace 2 años–, como bien señaló el presidente Xi frente a su visitante Trump, quien sólo atinó a asentar sin dejar de inculpar de la decadencia de EEUU al binomio Obama/Biden.

Después del derrocamiento espurio del primer ministro soberanista iraní Mohammad Mossadegh (https://bit.ly/4u6J3oy), hace 75 años, pasando por la nacionalista revolución islámica hace 47 años, propongo el teorema más holístico de cuatro puntos diacrónicos: 1.- La singular resiliencia, que no masoquismo malentendido, del martirologio del chiísmo que se condensa en el “síndrome Karbala (https://bit.ly/4a0ZPye); 2.- Sus indetectables misiles hipersónicos que no detentan EEUU ni Israel; 3.- La genial jugada estratégica del cierre del estrecho de Ormuz: yugular geoeconómica/geofinanciera de Trump; y 4.- Su prodigiosa educación científica pública con los primeros sitiales del ranking STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). Amén.

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Toma, lee – Por Juan Manuel de Prada

31 Maggio 2026 ore 05:45

Por Juan Manuel de Prada

Hay un pasaje de Las Confesiones de San Agustín que me conmueve muy hondamente, por la luz retrospectiva que arroja sobre mi vida, y también por constituir una de las más hermosas invitaciones a la lectura que jamás se hayan escrito. Se halla en el capítulo XII del libro octavo de esta obra incomparable, y relata el desenlace de la crisis que atormenta al Santo de Hipona y su definitiva conversión al cristianismo. Agustín se halla en Milán, donde ha escuchado las predicaciones de San Ambrosio, y se aloja en casa de su amigo Alipio. Las meditaciones sobre su estado han desatado en su corazón «una gran tormenta, cargada con una copiosa lluvia de lágrimas»; entonces Agustín, a impulsos del pudor, farfulla unas palabras de excusa y se retira «de modo que ni la presencia de Alipio pudiera servirme de estorbo». En el jardín de la casa, tendido a la sombra de una higuera, dará rienda suelta a las lágrimas.

Entonces, mientras el llanto y la amargura lo golpean, Agustín oye, proveniente de una casa vecina, «una voz como de un niño o una niña que decía canturreando y repitiendo con frecuencia: Tolle, lege. Tolle, lege». La cantinela («Toma, lee», «Toma, lee») rescata de su desconsuelo a San Agustín, que cree descubrir en esa misteriosa voz infantil «una orden divina que me mandaba abrir el libro y leer lo que encontrase en el primer capítulo que se me ofreciese». Agustín vuelve a toda prisa a la casa de su amigo Alipio, abre al albur el libro que va a rectificar su destino (es una recopilación de las epístolas de San Pablo) y lee en silencio el primer versículo sobre el que se posan sus ojos: «Nada de comilonas ni borracheras; nada de lujurias ni desenfrenos; nada de querellas y envidias. Antes bien, revestíos de Jesucristo y no os preocupéis de la carne para satisfacer sus concupiscencias». El efecto de esa lectura azarosa será fulminante: «No quise leer más –afirma San Agustín–, ni era necesario. Al instante, al terminar de leer aquella frase, se disiparon todas las nieblas de la duda, como si una luz segura se hubiese difundido sobre mi corazón».

Cuando yo era niño, muchos años antes de leer Las Confesiones, también abría los libros al buen tuntún, como anhelando encontrar un tesoro diminuto entre el intrincado bosque de su tipografía, y posaba el dedo índice sobre un renglón cualquiera, en busca de aliento espiritual, de consejo y de guía. Hacía este ejercicio con cualquier tipo de libro, sagrado o profano, a veces incluso con los periódicos atrasados, inquiriéndoles preguntas que abarcaban las infinitas curiosidades del adolescente, desde las espirituales hasta las amatorias. Esta consideración del libro como una suerte de zahorí que ilumina nuestra vida, que nos consuela y escarmienta, que nos enseña e inspira, lo convierte en el objeto más formidablemente reparador que haya podido concebir el hombre. El libro, en apariencia inerte y mudo, nos reconforta con su elocuencia, porque entre sus páginas se esconden revelaciones que nos interpelan y alumbran nuestra vida; y es esta capacidad suya para dilucidarnos lo que lo convierte en nuestro interlocutor más valioso.

Y no me refiero tan sólo a las obras cimeras del genio humano consagradas por el veredicto de los siglos, sino también a esos otros libros que incorporamos a nuestra biblioteca sin deliberación, como quien sale al campo y empieza a recolectar hierbas al buen tuntún, guiándose por una suerte de simpatía instantánea. Quizá en la lectura de esos libros no hallamos el esplendor de la rosa, pero a cambio descubrimos en ellos cualidades aisladas que asoman aquí y allá, como las flores silvestres asoman entre los cardos. Y en esas sorpresas surgidas a salto de mata, se cifra el placer de la lectura, que nunca nace de la predisposición estudiada, sino más bien de una imprevista asonancia que nos conmueve y deslumbra y entabla con nosotros un misterioso vínculo que nos acompañará para siempre, como una semilla en hibernación.

Con los libros ocurre lo mismo que con los paisajes que habitaron nuestro pasado: quizá los senderos que acogieron nuestras huellas se hayan borrado, invadidos por las zarzas y los arbustos, pero basta con que nuestra mirada se pose sobre las palabras que en otro tiempo hicimos nuestras para que, entre las ruinas de la memoria, se abra una galería subterránea por la que atisbamos el latido familiar de aquellas emociones que creíamos abolidas y que, sin embargo, no se resignan a morir, porque la emoción verdadera, por muchas paletadas de tierra y olvido que hayamos arrojado sobre ella, siempre alienta al fondo, dispuesta a convertirse, otra vez, en pasión devoradora.

Toma, lee.

Romance de nuestro pana Zapatero – Por Juan Manuel de Prada

31 Maggio 2026 ore 05:29

Por Juan Manuel de Prada

Con la rosa por testigo, con el puño por decreto, se paseaba muy feliz nuestro pana Zapatero, poniendo su dedo índice, cual acento circunflejo, sobre la ceja famosa que conquistó al artisteo. Así marchó a Venezuela, con oculto afán de medro, diciendo que lo hacía para vigilar los yerros del despótico Maduro y evitar sus atropellos. «Vengo a traer la concordia», clama el fingidor sin precio, mientras urde las contratas de su próspero comercio. «Vengo a librar los cautivos de cárcel y tentetieso, y a mostrar a los tiranos el camino del progreso». ¡Cuán heroico redentor y cuán generoso empeño, que predica libertades mientras se embolsa el dinero! Pronto empezó el murmullo en todos los mentideros, que no buscaba justicia, sino el oro caraqueño, los favores de la Delcy, de Maduro los festejos, las maletas que transportan metal de rubio destello. ¡Buen maestro de la farsa se ha probado Zapatero!

Y mientras se hace el panoli y camela a sus adeptos se asocia con los chorizos, cucañistas, marrulleros, trepadores, robaperas, tramposos y descuideros. Pero todo finamente, insistiendo en el progreso, progresando, progresando, hasta lograr el saqueo. No es un cuento de comadres, no es un simple chismorreo, que la concienzuda UDEF ha pillado sus trasiegos. De Caracas a Madrid viajan prebendas y diezmos, lingotes de oro macizo y otros alijos secretos en los vuelos de Plus Ultra que les tapan los manejos, mientras al ministro Ábalos lo reconcomen los celos: «¡Yo traía las maletas de la Delcy con gran riesgo, y a este pana lo compensan con un trato más selecto!». ¡Vaya guerra de donjuanes por quedarse con el cetro y rescatar aerolíneas con los trucos más arteros!
¡Ay, rescate de Plus Ultra, contubernio de logreros! Su chatarra vale ‘apenas’ cincuenta y tres milloncejos de la hucha del erario, que lo dejan en barbecho, para que la banda pueda pagar fiestas y cortejos con lumis siliconadas que los traen al retortero, celebrando con ardores el atraco y el cohecho. Zapatero, sin embargo, por ser hombre tan austero, no participa de orgías, ni trajina con conejos que, por dedicarse al trote, han tenido muchos dueños. Prefiere chalés de lujo y casoplones isleños, una choza en Monte Rozas o acaso en Puerta de Hierro. Todas estas propiedades las adquiere escribiendo informes de chichinabo, dosieres de medio pelo, copiando birrias de Gúguel por medio millón de euros, que son sólo migajillas, mirando el estipendio que han guardado en Dubái y en el istmo panameño. Así el prócer del talante se forraba a lo discreto, haciendo creer a sus huestes que era un cartujo severo, que poco es lo que tenía y a dar mucho estaba presto.

Pero el juez tiene los audios, el juez tiene los secretos de Zapatero y su banda, sus chanchullos, trapicheos, convolutos, cuchipandas, comisiones, latisueldos, cambalaches con Maduro y con Delcy compadreos, más los trinques de las hijas, de gótico y negro atuendo, muy lozanas y garridas, con perfil de camafeo, más bellas aún que Helena, que en Troya causó revuelo. Y tal vez se haya sumado Trump, el gringo, por despecho, deseoso de humillar y meter en el talego a quien, como el doctor Sánchez, le toca mucho los huevos. Son los móviles pinchados suculento caladero con frasecitas de infarto que provocan el mareo: «¡Vamos a follar, hermano, que el negocio ya está hecho! Hoy nos vamos de jarana, hoy toca lúbrico juego, que está nuestro pana al mando, el Zapatero del reino». Así escribían los socios de nuestro Bambi risueño, con un descaro procaz que no es muy de caballeros. Y en los chats de un tal Danilo que cayeron en el ruedo, al magnate socialista le pusieron nombre nuevo: «¡Que hable el Zorro el primero, que nos brinde carambolas, que nos disponga el terreno, que para abrir los caminos su palabra es el remedio!». ¡Vaya alias elegante para el ídolo rojelio, el Zorro de las finanzas, la Z del zalamero que a Maduro engatusó y que a Delcy, retrechero, logró ponerla cachonda sin ponerse él arrecho, mientras los chinos hacían el papel de mamporreros, para llevárselo crudo y en barriles, ¡qué esperpento! «Mueve los hilos, Julito –decían sus compañeros al que le tocaba hacer de lacayo y testaferro–. Que hable Julio con el jefe, que ya vuela el pasajero». Y Julito, obediente, los mensajes del correo borraba de la pantalla con escrúpulo y denuedo.

Muchos son ya los indicios, muchos son ya los jaleos en que Bambi anda metido, tal vez hasta el entrecejo. El escándalo ya estalla, ya asoman los chalaneos, pero llega el doctor Sánchez corriendo al Parlamento y defiende la inocencia de su protector primero: «¡Es un ataque al partido, puro fango torticero, son argucias de los jueces que llevan al matadero la honradez del socialismo, ¡un dogma en el que creo!». Y aplaudiendo la proclama va la corte de palmeros, mientras rezan porque el fango no salpique el comedero. Al rescate de las siglas saltan charos y voceros, mitad tontas, mitad tetas, tertulianos cupleteros, papagayos, cacatúas que defienden el empleo: «¡El auto del juez Calama no merece nuestro aprecio, que son recortes de prensa y un libelo ultraderecho!». Gritan fuerte en las pantallas currinches y picapleitos, comicastros y bandarras, sicofantes, corifeos, locutores al dictado y demás mamandurrieros. Atacan todos en tromba con fingido desespero, defendiendo a su icono, referente de progreso, mientras esconden la bolsa de sus opulentos sueldos. Con sus mañas mafiosillas hacen todos el canelo y hasta los cretinizados les descubren el plumero. Así que pronto reculan, cuando les llega el chorreo, y así los mismos que antes loaban a Zapatero, saltan prestos del navío que se hunde en el desprecio, como ratas cobardonas que quieren marchar bien lejos. ¡Ay, pandilla de truhanes, ay bellacos lisonjeros, bien sabíais del engaño, bien gozasteis del provecho de arrimaros a la ‘ceja’, engordando el pellejo, recibiendo subvenciones, disfrutando de lo ajeno! ¿Cómo se explica este cambio, infames titiriteros, pintamonas, juntaletras y poetas de embeleco, antaño tan entregados y hoy tan poco manifiestos, mientras vuestro referente chapotea en el cieno?

Almas buenas de esta tierra, gentes nobles de este pueblo, escuchad mi voz canora, por vuestra vida y respeto. Renegad de los sociatas, que son mangantes muy serios, son garduñas sigilosas, son felones descuideros que, con un mohín de Bambi, se lo llevan crudo y fresco; son políticos sin alma, son chulánganos groseros dedicados a rapiñas, amaños y mangoneos, tragaperras, tragacargos, tragaldabas, tragasueldos que no paran de tragar hasta dejaros hambrientos. Unos lo gastan en putas, con sus koldos al acecho, les pagan un piso franco, les ponen rumboso sueldo, les compran bragas de encaje, con sus medias y ligueros, y se corren grandes farras con droga de los camellos, que entre coitos y mamadas esnifan por el trigémino. Otros se hacen más los finos, feministas, circunspectos, pero su misión es siempre –lo demuestra Zapatero– pillar cacho y dejar al contribuyente en cueros, para poderse comprar joyas de oro y aderezos de zafiros y esmeraldas, broches y bellos trofeos, gargantillas, collarones y relojes postineros, más los pisos, los solares, las mansiones de recreo compradas a tocateja sin hipotecas por medio, como quien compra en la tienda un puñado de buñuelos.

Hasta aquí llega el romance de un santón de mucho peso, que por trampas de Plus Ultra ha caído en el cepo. Vaya el leonés a juicio, vaya su banda al infierno, pues ya la UDEF ha trazado de su infamia un gran bosquejo. Y a quien joda el romance que aquí les hemos expuesto, yo le ruego que se aplaque y no mate al mensajero; pues, si sirve de atrición, será muy hermoso consuelo conseguir que se arrepienta nuestro pana Zapatero.

Lorca y el progresismo – Por Juan Manuel de Prada

31 Maggio 2026 ore 04:13

Por Juan Manuel de Prada

Dejábamos sentado en nuestro anterior artículo sobre Zapatero que el «progresismo» es la ideología que el capitalismo necesitaba para consumar la mutación antropológica necesaria para imponer su hegemonía; pues el capitalismo –como señalaba el neoliberal Lippmann– exige un «reajuste necesario en el género de vida» de las masas y un cambio de «las costumbres, las leyes, las instituciones y las políticas», hasta llegar incluso a transformar «la noción que tiene el hombre de su destino en la Tierra y sus ideas acerca de su alma». Y para lograr plenamente ese reajuste el capitalismo se ha servido fundamentalmente de las fuerzas «progresistas», que con una banal y falsorra retórica «de izquierdas» han logrado convertir las sociedades –como quería Milton Friedman– en «una colección de Robinsones Crusoes», donde la «comunidad orgánica dada» deviene una «asociación construida sobre las opciones del individuo». En este sentido, es indudable que Zapatero, consagrando los más variopintos derechos de bragueta, fue un eminente «progresista» que contribuyó a convertir la sexualidad humana en un producto de consumo más, favoreciendo el robinsonismo social.

Tal labor disolvente al servicio del capitalismo se ilustra con el éxito cosechado en Cannes por una película sobre Lorca que no podemos enjuiciar, pues no la hemos visto. Podemos, en cambio, enjuiciar una frase pedorra de sus directores, según la cual Lorca habría sido asesinado «porque era gay». La afirmación resulta tan grotesca como si yo mañana dijese que a Lorca lo asesinaron porque era católico (aunque, en honor a la verdad, las creencias religiosas de Lorca resultan mucho más explícitas en su obra que sus inclinaciones sexuales). Pero entre los intelectuales del bando franquista había homosexuales tan notorios como Luis Escobar, creador del Teatro de la Falange durante la Guerra Civil, o Mariano Rodríguez de Rivas, fundador del Museo Romántico de Madrid. Por lo demás, la «homofobia» que pudiese existir en el bando franquista era aproximadamente la misma que existía en el bando republicano (en cuyas revistas satíricas Franco era siempre caricaturizado como feminoide, sarasa o maricón desorejado). A Lorca lo mataron porque la chusma cainita odia la belleza y envidia el genio; lo mataron por rencores atávicos familiares y vecinales; y lo mataron, en fin, porque se declaraba poeta del pueblo y se había adherido a la causa republicana. Que luego uno de los asesinos de Lorca fuera diciendo por los tugurios que le había pegado dos tiros en el culo por maricón no es más que una repulsiva bravuconada; y decir ahora que lo mataron «porque era gay» no es más que una grotesca coartada «progresista», que necesita convertir a Lorca en un producto de consumo más. ¡A Lorca, que sabía que «debajo de las sumas» de Wall Street hay «un río de sangre tierna»!

El Algoritmo del Poder. El Gemelo Digital Social y el riesgo de entregar el mapa íntimo de la Argentina – Por Ivone Alves García

30 Maggio 2026 ore 16:33

Por Ivone Alves García

El Gobierno anunció el Gemelo Digital Social, una herramienta de inteligencia artificial destinada a diseñar, simular y predecir el impacto de políticas públicas. El Ministerio de Capital Humano lo presentó como una innovación para anticipar problemas sociales y optimizar decisiones. Javier Milei lo celebró como un cambio de paradigma. La promesa es directa: un Estado más rápido, más eficiente, capaz de cruzar información, simular escenarios y actuar antes de que el daño ocurra. Según las presentaciones difundidas, el sistema procesaría información de distintas fuentes estatales y privadas para proyectar problemas y proponer intervenciones. Ahí empieza la discusión real.

Acá no se trata de rechazar la inteligencia artificial por atraso ni por miedo. Un Estado serio debe usar tecnología, ordenar datos, detectar superposiciones, evitar errores y planificar mejor. El problema es otro: un Estado con baja confianza pública, sin soberanía tecnológica clara y sin controles suficientes no puede construir una maquinaria predictiva sobre pobreza, jubilaciones, asignaciones, discapacidad, infancia, empleo informal y asistencia social sin explicar antes quién la diseña, qué datos usará, dónde se guardarán, quién auditará el modelo y qué derecho tendrá el ciudadano frente a una decisión equivocada.

Un gemelo digital, en términos simples, es una réplica virtual de una realidad física o social. En la industria se usa para simular máquinas, fábricas, redes o ciudades antes de intervenir sobre ellas. Trasladado a la política social, el concepto cambia de escala y de gravedad: ya no se modela una turbina, una ruta o una planta industrial, sino hogares, necesidades, beneficios, riesgos, barrios, jubilados, niños y familias vulnerables. El tema deja de ser técnico y pasa a ser político: quién convierte la vida social en modelo y con qué criterio.

El dato social no es un dato cualquiera. Es poder. Permite saber quién cobra, quién debe, quién trabaja, quién depende del Estado, quién está enfermo, quién tiene hijos, quién vive en cada zona, qué barrio está al límite, qué familia puede caer y qué grupo puede ser asistido, vigilado, disciplinado o abandonado. Eso no es solo administración. Es el mapa íntimo de una sociedad. Un país que entrega ese mapa sin control entrega una parte de su soberanía.

La Ley argentina 25.326 existe precisamente porque los datos personales afectan derechos concretos: intimidad, honor, identidad y acceso a la información que el Estado o privados tienen sobre una persona. La Agencia de Acceso a la Información Pública también publicó una guía para el uso responsable de inteligencia artificial, orientada a atender riesgos en procesos que automatizan decisiones, personalizan experiencias o buscan mejorar resultados. El propio marco institucional reconoce que procesar datos ciudadanos con inteligencia artificial exige límites, trazabilidad, finalidad clara y responsabilidad.

La metáfora del “gemelo” busca desinfectar el conflicto. Intenta vender la ilusión de una réplica técnica, una maqueta digital donde se ensayan políticas sin costos humanos. Pero la sociedad no es un laboratorio y los sistemas sociales no responden a la lógica de un inventario industrial. Al codificar las realidades de la población vulnerable en matrices de datos estancos, se desmantela la dimensión cualitativa de la política social. El diseño de políticas deja de ser un proceso de mediación territorial y pasa a ser un ejercicio de cálculo presupuestario simulado. Si el Estado asume que la pobreza es un sistema optimizable mediante algoritmos, la tecnocracia reemplaza a la representación: el ciudadano ya no es un sujeto de derecho, sino un costo a equilibrar en una pantalla.

La palabra “optimizar” también debe ser puesta bajo sospecha. Optimizar puede significar que la ayuda llegue mejor. También puede significar recortar con más precisión. Puede significar detectar fraude real. También puede significar excluir a personas que no encajan en una matriz. Puede significar planificación. También puede servir para presentar una decisión política como si fuera una conclusión técnica. Antes un ministro decía “vamos a ajustar”. Mañana puede decir “el modelo recomienda reasignar recursos”.

Ahí empieza la desaparición de la responsabilidad. El ministro culpa al algoritmo. El técnico culpa a los datos. La empresa dice que solo provee tecnología. El organismo financiador habla de modernización. Y el ciudadano perjudicado queda frente a una máquina que no conoce, no entiende y no puede discutir. La política, con todos sus defectos, al menos tiene rostro. En un sistema opaco, el poder se vuelve impersonal. Y cuando el poder se vuelve impersonal, se vuelve más difícil de enfrentar.

Esto ya pasó en otros países. Australia tuvo el caso Robodebt, un sistema automatizado de deuda social que cruzaba datos fiscales y de asistencia para reclamar supuestas deudas a beneficiarios. El mecanismo usaba promedios de ingresos y podía emitir deudas aunque los ingresos reales de una persona hubieran variado durante el año. Terminó en una Comisión Real, cuyo informe final fue publicado en 2023. La lección fue brutal: cuando el Estado automatiza decisiones sobre vulnerables, invierte la carga de la prueba y obliga al ciudadano a demostrar que no debe, el error administrativo se convierte en angustia concreta.

Serbia ofrece otro antecedente. Amnistía Internacional denunció que el sistema de Social Card Registry, creado para cruzar datos y administrar beneficios sociales, profundizó pobreza y discriminación contra personas vulnerables. El problema no fue simplemente usar tecnología, sino aplicarla sobre asistencia social sin suficientes garantías contra exclusión, error, discriminación y falta de transparencia. La lección para Argentina es directa: cuando se automatiza el acceso a derechos básicos, los errores no los pagan quienes diseñan el sistema. Los paga quien necesita comer, cobrar, atenderse o sostener a sus hijos.

El problema argentino no es solo tecnológico. Es político. Este anuncio aparece en un país donde la asistencia social suele ser mirada primero como gasto, donde la eficiencia fiscal pesa más que la reconstrucción comunitaria, donde el Estado llega tarde al barrio pero quiere llegar temprano al dato. Por eso hay que preguntar si el Gemelo Digital Social viene a resolver la pobreza o a modelarla; si viene a mejorar la ayuda o a clasificar mejor a quienes dependen de ella; si viene a proteger derechos o a construir una herramienta más sofisticada para justificar recortes.

Una inteligencia artificial puede anticipar que una familia está en riesgo. Pero si no hay trabajo, vivienda, salud, educación, seguridad, transporte y comunidad, la predicción no resuelve nada. Solo describe mejor el fracaso. Puede detectar que un barrio se deteriora. Pero si la respuesta es ajustar criterios, reducir prestaciones o derivar a un sistema colapsado, la tecnología no habrá servido para gobernar mejor. Habrá servido para ordenar mejor la impotencia.

También hay que mirar el efecto sobre la política misma. Los funcionarios creen que estas herramientas les darán más poder: más datos, más control, más velocidad, más capacidad de anticipación. Puede ocurrir lo contrario. Si entregan los modelos, los datos, los criterios y la capacidad de simulación, terminan vaciando su propia función. La política existe para decidir entre intereses en conflicto, asumir responsabilidad y responder ante la sociedad. Si esa decisión se traslada a un sistema técnico, el político queda reducido a vocero de una maquinaria.

Ese es el giro peligroso: elecciones con decisión automatizada. La gente vota personas, pero esas personas gobiernan dentro de márgenes definidos por modelos, proveedores, consultoras, bancos de datos y arquitecturas que nadie eligió. La democracia conserva su forma exterior, pero la decisión profunda se desplaza. El ciudadano cree que discute con un gobierno; en realidad puede estar chocando contra una caja negra.

Y sí, una maquinaria así puede ser más barata que la política tradicional. Puede reemplazar consultores, equipos técnicos, auditorías manuales, relevamientos territoriales y parte de la burocracia. Pero lo barato no siempre es soberano, lo rápido no siempre es justo y lo eficiente no siempre es humano. Una sociedad no se gobierna como inventario. Mucho menos cuando se trata de pobres, niños, jubilados, enfermos y familias vulnerables.

La Argentina necesita tecnología propia, estadística pública sólida, sistemas integrados y capacidad de planificación. Pero necesita todo eso bajo control nacional, con auditorías independientes, modelos explicables, intervención humana obligatoria, derecho ciudadano a reclamar, prohibición de usos secundarios y separación estricta entre política social, seguridad e inteligencia. Sin esas condiciones, no hay modernización. Hay concentración de poder.

El Estado que no resolvió la pobreza ahora quiere predecirla, ese mismo Estado que no reconstruyó el tejido social ahora quiere simularlo y el Estado que llegó tarde al barrio ahora quiere llegar temprano al dato. Esa es la contradicción central. La inteligencia artificial no reemplaza la conducción política ni la responsabilidad moral. Puede ayudar a gobernar, pero también puede gobernar sin dar la cara.

El nuevo territorio son los datos. Si Argentina no controla ese territorio, no controla plenamente su futuro. La soberanía ya no se pierde solamente entregando tierra, puertos, ríos o recursos naturales. También se pierde entregando la información con la que se administra a la población. Y un país que permite que su pobreza, su infancia, sus jubilados y sus familias vulnerables sean procesados por sistemas opacos no está entrando al futuro. Está aceptando una forma más silenciosa de dependencia.

Ivone Alves García
Productora general | AsiaTV

Productora general y gestora cultural especializada en cooperación internacional y comunicación geopolítica. Cofundadora y productora general de AsiaTV, plataforma dedicada al análisis geopolítico y la cooperación internacional. Ha coordinado encuentros académicos, culturales y diplomáticos con embajadas, universidades y organizaciones internacionales. Cofundadora de la Alianza para el Desarrollo Auténtico y la Cooperación Ruso-Iberoamericana (ADACRI).

Intercept: el Pentágono oculta cifras reales de bajas de EE.UU. en guerra con Irán

27 Maggio 2026 ore 22:47

El Pentágono ha ocultado las cifras reales de muertos y heridos de las fuerzas de EE.UU. en la guerra contra Irán. Así lo informa el medio norteamericano The Intercept afirmó que las bajas son mucho mayores que las cifras oficiales anunciadas, y que cientos de casos no han sido registrados en el sistema oficial.

Informó que, según las cifras oficiales del Departamento de Guerra (el Pentágono), el número total de muertos y heridos de las tropas estadounidenses ha alcanzado 423 personas.

Al respecto, sostuvo que sus investigaciones muestran que las cifras oficiales del Pentágono son significativamente menores que la realidad, y que un funcionario estadounidense calificó este hecho como resultado de un “encubrimiento de las bajas”.

Según este informe, el sistema oficial de registro de bajas del Departamento de Guerra de Estados Unidos, conocido como DCAS, no ha incluido en sus estadísticas cientos de casos ya conocidos.

The Intercept también informó que las cifras oficiales del Pentágono no incluyen a más de 200 marineros estadounidenses que sufrieron problemas respiratorios y lesiones tras un incendio en el portaaviones USS Gerald R. Ford, subrayando que estos casos no han sido contabilizados como bajas.

El informe hizo hincapié en que, en el momento del alto el fuego entre Irán y Estados Unidos el 8 de abril, el número de muertos y heridos estadounidenses era de 385, pero a pesar de la reducción relativa de los combates, esta cifra aumentó gradualmente hasta 428.

La revista también señaló que el Pentágono, el 21 de abril, sin ninguna explicación pública, redujo el número de militares heridos en 15, y disminuyó el total de bajas de 428 a 413.

El medio estadounidense recalcó que el Pentágono lleva semanas sin responder a las preguntas sobre por qué los heridos y enfermos no militares no han sido incluidos en las estadísticas oficiales de bajas.

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